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Por un consumidor con camiseta local

La industria coincide en la necesidad de incentivar la compra de producto nacional para reactivar la economía tras el coronavirus

La crisis puede traer una oportunidad. Los sectores empresariales creen que este es el momento adecuado para impulsar el consumo de productos hechos en Ecuador para contrarrestar los efectos de los tres meses de parón nacional en la economía local. Los cálculos oficiales dimensionan las pérdidas en 15.000 millones de dólares.

El desafío es convertir esa oportunidad en una realidad, teniendo en cuenta que la promoción de los productos locales ha sido una estrategia recurrente y no termina de calar en unos consumidores seducidos por los precios de los artículos importados. Mónica Malo, directora ejecutiva de la corporación Mucho Mejor Ecuador, sabe que el primer obstáculo a vencer es la opinión del comprador. Ahora, sin embargo, hay un escenario nuevo. El ecuatoriano, dice, sabe que el país perdió dinero. Todos. No solo el Gobierno o las grandes empresas, todos tienen un familiar que perdió su empleo o que tuvo una rebaja de sueldo. Por eso, cree Malo, esa conciencia colectiva se puede aprovechar para que se dé más espacio a lo nacional.

Claro que, reconoce, no solo depende del comprador. Si el producto nacional (vestimenta, muebles, cosméticos, juguetes, entre otros) es más costoso, debería justificarse ese precio en una mayor calidad o durabilidad. Tras la emergencia sanitaria, reflexiona Malo, el ecuatoriano pensará mucho antes de hacer un gasto.

Charles Dávila, gerente de Hilacril, conoce las observaciones del comprador. Él asegura que ahí se deben valorar dos ejes centrales: la calidad y la competencia.

Sobre la competencia, Ecuador enfrenta a China y Colombia. Esos países tienen condiciones laborales distintas que favorecen una fabricación a escala y más barata. Uno de los reclamos más recurrentes de la industria local es que los fabricantes de fuera no están sujetos a la regulación ecuatoriana y eso, añaden, también incide en los precios.

“El consumidor es clave para sacar adelante al país”
Javier Díaz
Asociación de Industriales Textiles

Entonces es cuando entra en juego el tema de la calidad como contrapeso a los artículos más caros. Las empresas nacionales defienden los altos estándares en sus líneas de producción. “Lo que hacemos está bien hecho”, enfatiza Dávila. Hilacril tuvo ventas prácticamente nulas en los últimos meses.

En cifras, según los datos del Servicio de Rentas Internas (SRI), la industria textil tuvo ventas de 216 millones de dólares en los primeros cuatro meses del año. En el mismo periodo de 2019, sin coronavirus el monto de ventas superó los 405 millones de dólares. Y un año antes, en 2018, de enero a abril movió 415 millones de dólares. La caída es palpable, teniendo en cuenta que aún no incluye a mayo, un mes prácticamente perdido para todos.

EXPRESO publicó durante los meses más duros de la epidemia el rol fundamental de la industria local, no solo en el mantenimiento de empleo en actividades con mano de obra intensiva, como en el procesamiento del atún y camarón, sino también en cubrir necesidades sobrevenidas como la de medicamentos con los cuales enfrentar la enfermedad. El alto costo de los insumos de fabricación no paralizó a empresas como Indeurec S. A. en su cometido de fabricar por primera vez en la ciudad hidroxicloroquina, clave para tratar los efectos de la COVID-19.

También la Asociación de Industriales Textiles del Ecuador (AITE) tiene como prioridad, en línea con una de las últimas campañas del Gobierno, promover el consumo nacional. Javier Díaz, presidente del gremio, cree que las actividades de exportación son importantes para el país, pero también procurar una menor salida de recursos vía importaciones.

“El ecuatoriano sabe que el país perdió dinero. Que todos perdimos
Christian Riofrío
Presidente de Industriales de Madera

Como parte de la promoción, Díaz apunta a las cadenas: “Esperamos lograr alianzas con las grandes cadenas comerciales de prendas de vestir y textiles de hogar, para que vuelvan a preferir colocar productos textiles ecuatorianos en sus perchas”.

Christian Riofrío, presidente de la Asociación Ecuatoriana de Industriales de la Madera (AIMA), también ve en el consumo local la única salida para reactivar al país. Sus números, aún en análisis, dan cuenta de pérdidas superiores a los 186 millones de dólares.

Eso, porque el 90 % de la actividad maderera, que incluye la cadena de producción y la elaboración de muebles, se detuvo desde mediados de marzo.

Riofrío cree que el consumidor debe ponerse la camiseta del Ecuador y, además, tener la confianza de que un mueble nacional está bien hecho.

El paso al semáforo amarillo de la movilidad en Quito es otro de los escenarios que el sector privado consideraba urgentes para poner en marcha planes, campañas e iniciativas para generar ingresos. Patricio Alarcón, presidente de la Cámara de Comercio de Quito, por ejemplo, saludó esa decisión e inició los trabajos para encender a su sector.

Incluso los pequeños negocios formales, los que sí cerraron durante el aislamiento social, iniciaron campañas y promociones para reactivar su economía. Los centros comerciales, las tiendas de calzado y electrodomésticos, peluquerías, micromercados y papelerías iniciaron promociones, concursos y ofertas especiales para atraer clientes. En la mayoría de locales es posible apreciar rótulos con descuentos que van desde el 20 % hasta el 50 %.

El único cabo que no termina de ajustarse es el del Gobierno central. La Cámara de la Pequeña y Mediana Empresa de Pichincha (Capeipi) envió el 10 de junio una carta al presidente Lenín Moreno para pedirle que la compra pública priorice la producción nacional. Algo que, según dice el gremio, no se cumple en la actualidad. Ni el Estado da prioridad al consumo nacional.

Las farmacéuticas locales no solo que no paralizaron su labor, sino que invirtieron para fortalecer su oferta de medicamentos durante la emergencia. FREDDY RODRÍGUEZ/ EXPRESO

El comercio electrónico también debe crecer

Una ventaja que tiene el producto internacional contra el artículo local es su avance en la venta en línea. Es más fácil adquirir en páginas extranjeras y es muy costoso que pequeños productores puedan abrir un portal digital para comercializar su línea.

Andrés Morán, director de la iniciativa Buco, plantea cambiar esa realidad. Por medio de asociaciones, cámaras y federaciones, el experto en comercio digital propone que los pequeños productores de cualquier bien o servicio tengan un espacio en el comercio en línea. Él cuenta que cuesta lo mismo una página web para una empresa que una para 500 pequeños empresarios agremiados.

Es tiempo, asegura Morán, de incentivar el gasto compartido más que la competencia.

Su modelo de compras en línea, que ya fue aprobado y solicitado por la Prefectura de Manabí y por varias asociaciones, se basa en otorgar herramientas web sencillas para los productores agremiados. Usa geolocalización para que el consumidor encuentre a su proveedor favorito y, además, cuenta con mecanismos de pago confiable.

El experto considera que uno de los pocos puntos positivos que tuvo el aislamiento domiciliario es que le demostró al ecuatoriano que se puede consumir y pagar en línea por medio de canales seguros.

Las empresas locales tienen el reto de saltar al mercado digital para expandir sus ventas, cuenta.

Durante el aislamiento, según cálculos iniciales, se movieron 425 millones de dólares en el país.

Fuente: Diario Expreso, Javier Montenegro

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